Historia de los aviones presidenciales en México

Mucho se habla últimamente sobre el avión presidencial que estrenará el Presidente Peña próximamente, la realidad es que se trata de un aparato de última generación, moderno y de grandes capacidades, por lo cual quiero dedicar este artículo a revisar un poco la historia de los aviones presidenciales en México y a analizar el que en septiembre de 2015 se convertirá en el TP01.

La historia aeronáutica en este país se remonta a 1911, cuando el entonces Presidente Francisco I. Madero tiene la visión de que los aviones representan un avance con gran potencial militar, y ordena la compra de cinco al gobierno de los Estados Unidos, ese mismo año, realizó su primer vuelo con una duración de 10 minutos en un pequeño Deperdussin.

Sin embargo hasta 1946 con los supuestos ideales de industrializar la nación y para mostrarle a los Estados Unidos que la modernidad había llegado a México (estrategia que realmente terminó por empobrecer a la población y devaluar el peso en un 90%) Miguel Alemán Valdés adquiere formalmente el primer avión presidencial, un flamante Douglas DC-3 que fue bautizado como “El Mexicano”.

Este mono plano bimotor contaba con una consolidada reputación al servir como transporte de elementos del ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial y era también el preferido de las compañías de aviación en el vecino país. La pequeña nave podía realizar viajes de hasta 3 horas sin necesidad de cargar combustible. A la flota presidencial se incluyó más tarde el Douglas C-4/C-54 bautizado como “El Mexicano II”.

En la siguiente administración el presidente Adolfo Ruiz Cortines ordenó comprar un nuevo avión, esta vez se trataba del Douglas DC-6 al que llamaron “Francisco Zarco”, más grande y de mucha potencia, pero se cuenta estuvo casi intacto hasta que Adolfo López Mateos llegó a Los Pinos y lo volvió a estrenar, además adquirió dos aviones más de gran tamaño, el primero un turbohélice Bristol Britannia 302 (una de las aeronaves más cómodas y silenciosas de su tiempo) llamado “El Ciudad de México”, fue utilizado frecuentemente para viajes internacionales, y con el segundo López Mateos le dio entrada a la turbina en la flota presidencial con un Douglas DC-8 el “Tenochtitlán” catalogado como uno de los mejores productos en el mercado de la aviación.

Díaz Ordaz conservó el “Tenochtitlán” pero también se compraron dos aviones más pequeños y eficientes, se trataba del Fokker F-27 ideal para viajes de mediana distancia, uno nombrado “Benito Juárez” y el otro “Morelos”, se cuenta que eran sus favoritos y los que usaba con regularidad para giras al interior del país.

Ya entrados los años 70 llega el ex Secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez a la presidencia y no vio con buenos ojos los austeros F-27 que tanto le gustaban a su predecesor, optó por una opción más chica pero a todo lujo, un jet Hawker Siddeley HS 125 para 8 personas al que la prensa empezó a llamar “Topo Gigio”, haciendo referencia al pequeño ratón personaje de la televisión de la época y a la insignia clave TP01 (Transporte Presidencial 1). El nombre oficial de la aeronave era “Miguel Hidalgo”.

En 1976 la silla es ocupada por José López Portillo quien recibió un país polarizado y en crisis, tiempo después se encuentran yacimientos petroleros en Chiapas, Tabasco y Campeche, con dicho descubrimiento también llega la euforia de “acostumbrarse a administrar la abundancia”.

El “Topo Gigio” no era un transporte que este excéntrico presidente considerara digno de un jefe de estado, así que ordenó comprar dos Boeing 727 a Mexicana de Aviación, aeronaves que a su vez habían sido compradas de medio uso a Eastern Airlines, aun así su costo de operación y mantenimiento era muy elevado, lo que terminó en escándalo. Los nuevos aviones fueron bautizados como Quetzalcóatl I y II. Se trataba de una nave mediana de mucha capacidad, algunos la consideran ideal para la altura de la ciudad de México gracias al potente despegue que sus tres turbinas posibilitan.

Hay quienes dicen que lo arrebatado de esa compra fue fruto de una apuesta de López Portillo con el entonces dueño de Televisa Emilio Azcarraga Milmo “El Tigre” por ver quien poseía el mejor avión.

En 1987 con un país empobrecido, sumido en una devastadora crisis producto de 12 años de gobiernos rapaces, Miguel de la Madrid decide que nuevamente es tiempo de renovar el avión presidencial, esta vez por una maravilla moderna muy eficiente: el actual Boeing 757 adaptado para tareas ejecutivas.

Sin embargo la presión de la crítica fue tanta que el gobierno se vio obligado a regresar el avión al fabricante. Un año después al despegar para un vuelo de 58 km entre Cozumel y Cancún, una de las turbinas del Quetzalcóatl I dejó de funcionar, y dos minutos después falló una segunda turbina. Entre sonidos y sensaciones de pérdida de potencia los pilotos militares lograron llevar a la comitiva presidencial sana y salva a Cancún con una sola turbina funcionando, incidente ante el cual, el presidente ordenó volver a comprar el nuevo avión.

Finalmente el Boeing 757 se estrenó en 1988 y fue bautizado como “Presidente Juárez”. Tiene una autonomía de 11 horas de vuelo, es capaz de recorrer 9 mil kilómetros y transportar a 66 pasajeros y 15 miembros de tripulación. Cuenta con un área reservada para el Presidente que incluye oficina, recamara y un baño completo.

El 757 ha servido a los presidentes De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Uno pensaría que después de 26 años es momento de renovar, y aunque algunos expertos mencionan que este avión es ya uno costoso en cuanto a su mantenimiento, hay quienes dicen que sus condiciones son excepcionales, debido a que este tipo de aeronaves cuentan con una vida útil de hasta 40 años, sin mencionar los cuidados inmejorables por parte de la Fuerza Área Mexicana y el hecho de que el TP01 descansa en el hangar presidencial, a diferencia de los aviones que cumplen la misma función de Argentina o Chile, con mayor desgaste al encontrarse siempre a la intemperie.

Cuentan los rumores que en 2008 con el entonces Jefe del Ejecutivo Felipe Calderón abordo, durante el aterrizaje del “Presidente Juárez” en el aeropuerto de Newark en Nueva Jersey (EE.UU.) el avión se tambaleó de forma abrupta metros antes de tocar el piso, lo que casi lo conduce hasta unos pastizales, gracias a la pericia del piloto esto no terminó en accidente y fue ahí donde empezó a cocinarse la idea de modernizar la flota presidencial.

El actual TP01 aterriza en el Aeropuerto Internacional de Gander (Canadá), para recargar combustible y continuar su viaje con destino a Lisboa, Portugal. Peña Nieto y su comitiva aprovechan para “estirar las piernas”.

El TP01 Presidente Juárez aterriza de noche en el Aeropuerto Internacional de Gander (Canadá) para recargar combustible en su viaje a la Ciudad de México, procedente de Zurich luego del Foro Económico Mundial 2014.

En los últimos meses de gobierno de Calderón se concretó que se compraría un nuevo avión presidencial, esta vez un Boeing 787 Dreamliner que el Estado Mayor Presidencial y la Secretaría de la Defensa Nacional eligieron durante una demostración de dicho avión a la compañía AeroMéxico.

La aeronave se estrenará ya en el sexenio de Enrique Peña, y aunque hay distintas versiones respecto al costo, lo cierto es que el avión per se vale unos 130 millones de dólares, pero hay que agregarle 100 millones de dólares más porque será equipado para tareas ejecutivas (los dos monstruosos e idénticos Boeing 747 de los Estados Unidos equipados para ser la sede del gobierno durante un ataque terrorista y conocidos como Air Force One cuando el presidente está abordo, están valuados en unos 325 millones de dólares cada uno).

Y como si lo hubieran comprado en Elektra, el Gobierno Federal eligió un plan de pagos con el que la nueva aeronave se terminará de pagar en el año 2030, con los intereses el costo terminará siendo de unos 600 millones de dólares, es decir una cantidad muy cercana a lo que costarían dos Air Force One.

Ahora bien, adentrándonos un poco más en el avión, el 787 tiene capacidad para 240 pasajeros, consume 20% menos combustible que cualquier otra aeronave de su tipo, alcanza una velocidad de 912 kilómetros por hora, es capaz de realizar la ruta Ciudad de México – Tokio sin escalas, sus anchas ventanas tienen un dispositivo que permite regular la luminosidad exterior, sus motores son General Electric y Rolls Royce, su principal usuario en el mundo es la aerolínea japonesa All Nippon Airways, que cuenta con 33 de estos aviones en su flota.

La aeronave ya fue entregada por Boeing al Estado Mayor Presidencial, llegó a México el pasado 9 de Octubre a la Base Aérea Militar No. 1 en el Estado de México pintada con los colores institucionales de la flota presidencial, con el nombre “José María Morelos” y la matrícula XC-MEX, pero solo estuvo en territorio nacional por cuatro horas para la realización de ciertas pruebas, después de las cuales fue llevado a Dallas, Texas donde una empresa concluirá su equipamiento y lo entregará al Gobierno Mexicano el 15 de Septiembre de 2015.

Referencias

http://www.jornada.unam.mx/2012/08/05/politica/008n1pol
http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/sedena-negocia-el-nuevo-avion-presidencial
http://www.milenio.com/politica/avion_Pena-avion_presidencial-Santa_Lucia-Mexico-nuevo_avion-Presidencia_0_387561507.html
http://www.infodefensa.com/latam/2014/10/16/noticia-nuevo-avion-presidencial-boeing-arriba-mexico-cuatro-horas.html
http://www.sexenio.com.mx/articulo.php?id=2228
http://ladobe.com.mx/2012/10/los-presidentes-y-sus-aeronaves-a-capricho/
http://www.todopormexico.org/t4908-transportes-aereos-presidenciales-del-mundo
https://www.youtube.com/watch?v=JLH8q6lATt8

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